miércoles, 26 de noviembre de 2014

LIBRO

 Terzaghi, K., (traduct) Fontan, Robert., (1945). Mecánica teórica de los suelos (3era edición). Buenos Aires: Acme Agency, Soc. Resp. Ltda.

 “3.Suelos cohesivos y sin cohesión- Las propiedades mecánicas de los suelos se clasifican entre las correspondientes a la arcilla plástica y a la arena seca y perfectamente limpia o completamente sumergida. Si se excava un lecho de arena en una de estas últimas condiciones, las caras de la excavación se deslizan hacia el fondo de la misma, lo que indica que las partículas del material en estudio carecen en absoluto de vínculo. Este deslizamiento que para los materiales en las condiciones de referencia, prosigue hasta que los taludes alcanzan un cierto ángulo conocido como ángulo de reposo, es independiente de la altura del talud. En cambio, en un terreno firme de arcilla plástica, puede excavarse una zanja de 6 a 9 m de profundidad con taludes verticales y sin ninguna clase de contención. Este hecho indica que existe una vinculación estrecha entre las distintas partículas de esta clase de material. Sin embrago, no bien la profundidad de la zanja sobrepasa un cierto valor crítico, que depende de la intensidad del vínculo entre las partículas de arcilla, las caras del corte fallan y que cubre el fondo del corte, está lejos de ser vertical. El vínculo que existe entre las partículas de suelo se llama cohesión. Al suelo cohesivo no es posible asignarle un ángulo de reposo bien definido debido a que la pendiente límite de equilibrio del talud disminuye al aumentar la altura de este. Aún la arena, si se encuentra húmeda, presenta alguna cohesión. Como consecuencia, la pendiente máxima del talud para que se mantenga en equilibrio, disminuye con su altura.
 A pesar de la aparente simplicidad de sus características generales, las propiedades mecánicas de la arena y de la arcilla son tan complejas que el análisis matemático riguroso de su comportamiento resulta imposible. Por este motivo es que la mecánica teórica de los suelos opera exclusivamente con materiales imaginarios denominados arenas ideale y arcillas ideales, cuyas propiedades mecánicas representan una simplificación de aquellas correspondiente a las arenas y arcillas reales. El ejemplo siguiente ha de ilustrar sobre la diferencia que existe entre los suelos real e ideal.
 La mayor parte de los suelos reales son capaces de soportar una deformación importante sin pérdida apreciable de su resistencia al corte, por lo que y con el objeto de simplificar las teorías, supondremos que en los suelos ideales la resistencia al corte es totalmente independiente del grado de la deformación. Fácil es deducir que con esta hipótesis, todas las teorías en que interviene la resistencia al corte de los suelos se han de hallar en mayor o menor grado en desacuerdo con la realidad. Indudablemente, no es una solución matemática rigurosa de los problemas la que ha de eliminar el error que ya viene asociado a la hipótesis fundamental, que, por otra parte, en muchos casos, es de mucha mayor importancia que el que resulta de tratar matemáticamente el problema en forma radicalmente simplificada. Debe hacerse notar, no obstante, que la diferencia entre las propiedades mecánicas supuestas y las reales varía considerablemente con las distintas clases de suelos, siendo la investigación de esta diferencia, si como su influencia sobre el grado de aproximación de los resultados teóricos, del dominio de la física de los suelos y de la mecánica aplicada a éstos, por lo cual escapa al alcance de este volumen.

 En mecánica aplicada, los materiales cuya resistencia al corte es independiente del grado de la deformación se llaman materiales plásticos”. De acuerdo con la hipótesis anterior, una arena ideal es un material plástico sin cohesión. Los materiales plásticos fallan por corte seguido por un deslizamiento plástico, designación que se utiliza para indicar la deformación continua que se produce para un estado de tensión constante.”

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